MITOLOGIA GRIEGA
MITOLOGIA GRIEGA


La Mitología griega son creencias y observancias rituales de los antiguos griegos, cuya civilización se fue configurando hacia el año 2000 a.C. Consiste principalmente en un cuerpo de diversas historias y leyendas sobre una gran variedad de dioses. La mitología griega se desarrolló plenamente alrededor del año 700 a.C. Por esa fecha aparecieron tres colecciones clásicas de mitos: la Teogonía del poeta Hesíodo, la Iliada y la Odisea del poeta Homero. La mitología griega tiene varios rasgos distintivos. Los dioses griegos se parecen exteriormente a los seres humanos y revelan también sentimientos humanos. A diferencia de otras religiones antiguas como el hinduismo o el judaísmo, la mitología griega no incluye revelaciones especiales o enseñanzas espirituales. Prácticas y creencias también varían ampliamente, sin una estructura formal — como una institución religiosa de gobierno — ni un código escrito, como un libro sagrado.



Principales dioses

Los griegos creían que los dioses habían elegido el monte Olimpo, en una región de Grecia llamada Tesalia, como su residencia. En el Olimpo, los dioses formaban una sociedad organizada en términos de autoridad y poderes, se movían con total libertad y formaban tres grupos que controlaban sendos poderes: el cielo o firmamento, el mar y la tierra. Los doce dioses principales, habitualmente llamados Olímpicos, eran Zeus, Hera, Hefesto, Atenea, Apolo, Artemisa, Ares, Afrodita, Hestia, Hermes, Deméter y Poseidón.








ZEUS

Último de los hijos de Crono y Rea, fue criado ocultamente en Creta para que su padre no lo devorara como había hecho con los otros hijos. Allí lo cuidaron las Ninfas y lo amamantó la cabra Amaltea, según versiones tardías.
Ya adulto hizo a Crono vomitar a sus hermanos, a raíz de lo cual se entabló la batalla entre los hijos de Crono y los de Urano (los Titanes).
Se le llama "padre de dioses y hombres", porque reina en el Olimpo tras su victoria definitiva sobre los Titanes y demás fuerzas primitivas. Con él acaba la "maldición" del llamado mito de sucesión, que lleva a que el hijo destrone al padre, como ya hicieron él mismo -que derrocó a su padre, Crono- y éste antes al suyo, Urano.
Zeus lo evita no permitiendo que nazca un hijo varón que según un oráculo concebiría su primera esposa, Metis (personificación de la sabiduría): se la traga cuando está encinta de Atenea, diosa que –cuando llega el momento del parto- nace de la cabeza de Zeus. Todo esto se narra en la Teogonía de Hesíodo. Y en esta misma obra se nos habla de otras esposas sucesivas: Temis, Eurínome, Mnemósine, Leto, Deméter y, finalmente, Hera, que quedará ya tradicionalmente como su esposa legítima.
Sin embargo, eso no impide que tenga numerosos amores con otras diosas y mortales, con las que engendrará hijos célebres: así, los dioses Apolo y Ártemis unido a Leto, mientras que de la atlántide Maya nacerá el dios Hermes, y de Sémele -aunque mujer mortal-, el dios Dioniso. Otros hijos son héroes o semidioses: Heracles, concebido de Alcmena; Perseo, de Dánae; Helena y los Dioscuros, de Leda; Minos, de Europa, etc.. En muchos de estos casos recurre a la metamorfosis para conseguir a la amada esquiva, como cuando se une a Dánae en forma de lluvia de oro, a Leda convertido en cisne y a Europa tras haberla raptado en figura de toro.
Hijos suyos legítimos con Hera son Hebe, Ilitía y Ares, y, según algunas fuentes, también Hefesto.





HERA

Hera es en la mitología griega, reina de los dioses, hija de los titanes Cronos y Rea, hermana y mujer del dios Zeus.
Hera era la diosa del matrimonio y la protectora de las mujeres casadas.
Era madre de Ares, dios de la guerra, de Hefesto, dios del fuego, de Hebe, diosa de la juventud, y de Ilitía, diosa del alumbramiento.
Mujer celosa, Hera perseguía a menudo a las amantes y a los hijos de Zeus.
Nunca olvidó una injuria y se la conocía por su naturaleza vengativa. Irritada con el príncipe troyano Paris por haber preferido a Afrodita, diosa del amor, antes que a ella, Hera ayudó a los griegos en la guerra de Troya y no se apaciguó hasta que Troya quedó destruida. Se suele identificar a Hera con la diosa romana Juno





HEFESTO

Hefesto, en la mitología griega, dios del fuego y de la metalurgia,
hijo del dios Zeus y de la diosa Hera o, en algunos relatos, sólo hijo de Hera.
A diferencia de los demás dioses, Hefesto era cojo y desgarbado.
Poco después de nacer lo echaron del Olimpo: según algunas leyendas, lo echó la misma Hera, quien lo rechazaba por su deformidad; según otras, fue Zeus, porque Hefesto se había aliado con Hera contra él.
En la mayoría de las leyendas, sin embargo, volvió a ser honrado en el Olimpo y se casó con Afrodita, diosa del amor, o con Áglae, una de las tres gracias.
Era el artesano de los dioses y les fabricaba armaduras, armas y joyas. Se creía que su taller estaba bajo el monte Etna, volcán siciliano.
A menudo se identifica a Hefesto con el dios romano del fuego, Vulcano. La Fragua de Vulcano es el cuadro en el que Velázquez da su visión sobre los dioses transformándolos en campesinos o artesanos humanos





ARTEMIS

Ártemis o Artemisa (mitología), en la mitología griega, una de las principales diosas, equivalente de la diosa romana Diana.
Era hija del dios Zeus y de Leto y hermana gemela del dios Apolo.
Era la rectora de los dioses y diosas de la caza y de los animales salvajes, especialmente los osos, Ártemis era también la diosa del parto, de la naturaleza y de las cosechas.
Como diosa de la luna, se la identificaba a veces con la diosa Selene y con Hécate. Aunque tradicionalmente amiga y protectora de la juventud, especialmente de las muchachas, Ártemis impidió que los griegos zarparan de Troya durante la guerra de Troya mientras no le ofrecieran el sacrificio de una doncella.
Según algunos relatos, justo antes del sacrificio ella rescató a la víctima, Ifigenia. Como Apolo, Ártemis iba armada con arco y flechas, armas con que a menudo castigaba a los mortales que la ofendían.
En otras leyendas, es alabada por proporcionar una muerte dulce y plácida a las muchachas jóvenes que mueren durante el parto.





APOLO

Apolo (mitología), en la mitología griega, hijo del dios Zeus y de Leto, hija de un titán.
Era también llamado Délico, de Delos, la isla de su nacimiento, y Pitio, por haber matado a Pitón, la legendaria serpiente que guardaba un santuario en las montañas del Parnaso.
En la leyenda homérica, Apolo era sobre todo el dios de la profecía. Su oráculo más importante estaba en Delfos, el sitio de su victoria sobre Pitón.
Solía otorgar el don de la profecía a aquellos mortales a los que amaba, como a la princesa troyana Casandra.
Apolo era un músico dotado, que deleitaba a los dioses tocando la lira. Era también un arquero diestro y un atleta veloz, acreditado por haber sido el primer vencedor en los juegos olímpicos. Su hermana gemela, Ártemis, era la guardiana de las muchachas, mientras que Apolo protegía de modo especial a los muchachos. También era el dios de la agricultura y de la ganadería, de la luz y de la verdad, y enseñó a los humanos el arte de la medicina.
Algunos relatos pintan a Apolo como despiadado y cruel. Según la Iliada de Homero, Apolo respondió a las oraciones del sacerdote Crises para obtener la liberación de su hija del general griego Agamenón arrojando flechas ardientes y cargadas de pestilencia en el ejército griego.
También raptó y violó a la joven princesa ateniense Creusa, a quien abandonó junto con el hijo nacido de su unión. Tal vez a causa de su belleza física, Apolo era representado en la iconografía artística antigua con mayor frecuencia que cualquier otra deidad.






ATENEA

Atenea, una de las diosas más importantes en la mitología griega.
En la mitología latina, llegó a identificarse con la diosa Minerva, también conocida como Palas Atenea.
Atenea salió ya adulta de la frente del dios Zeus y fue su hija favorita.
Él le confió su escudo, adornado con la horrorosa cabeza de la gorgona Medusa, su 'égida' y el rayo, su arma principal. Diosa virgen, recibía el nombre de Parthenos ('la virgen').
En agradecimiento a que Atenea les había regalado el olivo, el pueblo ateniense levantó templos a la diosa, el más importante era el Partenón, situado en la Acrópolis de Atenas.





AFRODITA

Afrodita, en la mitología griega, diosa del amor y la belleza, equivalente a la Venus romana.
En la Iliada de Homero aparece como la hija de Zeus y Dione, una de sus consortes, pero en leyendas posteriores se la describe brotando de la espuma del mar y su nombre puede traducirse como 'nacida de la espuma'.
En la leyenda homérica, Afrodita es la mujer de Hefesto, el feo y cojo dios del fuego. Entre sus amantes figura Ares, dios de la guerra, que en la mitología posterior aparece como su marido.
Ella era la rival de Perséfone, reina del mundo subterráneo, por el amor del hermoso joven griego Adonis. Tal vez la leyenda más famosa sobre Afrodita está relacionada con la guerra de Troya.
Eris, la diosa de la discordia, la única diosa no invitada a la boda del rey Peleo y de la nereida Tetis, arrojó resentida a la sala del banquete una manzana de oro destinada "a la más hermosa". Cuando Zeus se negó a elegir entre Hera, Atenea y Afrodita, las tres diosas que aspiraban a la manzana, ellas le pidieron a Paris, príncipe de Troya, que diese su fallo.
Todas intentaron sobornarlo: Hera le ofreció ser un poderoso gobernante; Atenea, que alcanzaría una gran fama militar, y Afrodita, que obtendría a la mujer más hermosa del mundo. Paris seleccionó a Afrodita como la más bella, y como recompensa eligió a Helena de Troya, la mujer del rey griego Menelao. El rapto de Helena por Paris condujo a la guerra de Troya.





HADES

Hades, en la mitología griega, dios de los muertos.
Era hijo del titán Cronos y de la titánide Rea y hermano de Zeus y Poseidón.
Cuando los tres hermanos se repartieron el universo después de haber derrocado a su padre, Cronos, a Hades le fue concedido el mundo subterráneo. Allí, con su reina, Perséfone, a quien había raptado en el mundo superior, rigió el reino de los muertos.
Aunque era un dios feroz y despiadado, al que no aplacaba ni plegaria ni sacrificio, no era maligno. En la mitología romana, se le conocía también como Plutón, señor de los ricos, porque se creía que tanto las cosechas como los metales preciosos provenían de su reino bajo la tierra.
El mundo subterráneo suele ser llamado Hades. Estaba dividido en dos regiones: Erebo, donde los muertos entran en cuanto mueren, y Tártaro, la región más profunda, donde se había encerrado a los titanes.
Era un lugar oscuro y funesto, habitado por formas y sombras incorpóreas y custodiado por Cerbero, el perro de tres cabezas y cola de dragón. Siniestros ríos separaban el mundo subterráneo del mundo superior, y el anciano barquero Caronte conducía a las almas de los muertos a través de estas aguas. En alguna parte, en medio de la oscuridad del mundo inferior, estaba situado el palacio de Hades.
Se representaba como un sitio de muchas puertas, oscuro y tenebroso, repleto de espectros, situado en medio de campos sombríos y de un paisaje aterrador. En posteriores leyendas se describe el mundo subterráneo como el lugar donde los buenos son recompensados y los malos castigados





POSEIDON

Poseidón, en la mitología griega, dios del mar, hijo del titán Cronos y la titánide Rea, y hermano de Zeus y Hades.
Poseidón era marido de Anfitrite, una de las nereidas, con quien tuvo un hijo, Tritón. Poseidón, sin embargo, tuvo otros numerosos amores, especialmente con ninfas de los manantiales y las fuentes, y fue padre de varios hijos famosos por su salvajismo y crueldad, entre ellos el gigante Orión y el cíclope Polifemo.
Poseidón y la gorgona Medusa fueron los padres de Pegaso, el famoso caballo alado. Poseidón desempeña un papel importante en numerosos mitos y leyendas griegos.
Disputó sin éxito con Atenea, diosa de la sabiduría, por el control de Atenas.
Cuando Apolo, dios del sol, y él decidieron ayudar a Laomedonte, rey de Troya, a construir la muralla de la ciudad, éste se negó a pagarles el salario convenido. La venganza de Poseidón contra Troya no tuvo límites. Envió un terrible monstruo marino a que devastara la tierra y, durante la guerra de Troya, se puso de lado de los griegos.
El arte representa a Poseidón como una figura barbada y majestuosa que sostiene un tridente y a menudo aparece acompañado por un delfín, o bien montado en un carro tirado por briosos seres marinos.
Cada dos años, los Juegos Ístmicos, en los que había carreras de caballos y de carros, se celebraban en su honor en Corinto. Los romanos identificaban a Poseidón con su dios del mar, Neptuno.





ARES

Ares, en la mitología griega, dios de la guerra e hijo de Zeus, rey de los dioses, y de su esposa Hera.
Los romanos lo identificaban con Marte, también un dios de la guerra. Agresivo y sanguinario, Ares personificaba la brutal naturaleza de la guerra, y era impopular tanto para los dioses como para los seres humanos.
Entre las deidades asociadas con Ares estaban su consorte, Afrodita, diosa del amor, y deidades menores como Deimo (temor) y Fobo (terror), que lo acompañaban en batalla. Aunque feroz y belicoso, Ares no era invencible, ni siquiera frente a los mortales.
El culto de Ares, que se creía originario de Tracia, no estaba muy difundido en la antigua Grecia y, donde existía, carecía de significación social o moral. Ares era una deidad ancestral de Tebas y tenía un templo en Atenas, al pie del Areópago o colina de Ares





HERMES

Hermes, en la mitología griega, mensajero de los dioses, hijo del dios Zeus y de Maya, la hija del titán Atlas.
Como especial servidor y correo de Zeus, Hermes tenía un sombrero y sandalias aladas y llevaba un caduceo de oro, o varita mágica, con serpientes enrolladas y alas en la parte superior.
Guiaba a las almas de los muertos hacia el submundo y se creía que poseía poderes mágicos sobre el sueño.
Hermes era también el dios del comercio, protector de comerciantes y pastores.
Como divinidad de los atletas, protegía los gimnasios y los estadios, y se lo consideraba responsable tanto de la buena suerte como de la abundancia. A pesar de sus virtuosas características, también era un peligroso enemigo, embaucador y ladrón.
El día de su nacimiento robó el rebaño de su hermano, el dios del sol Apolo, oscureciendo su camino al hacer que la manada anduviera hacia atrás. Al enfrentarse con Apolo, Hermes negó haber robado.
Los hermanos acabaron reconciliándose cuando Hermes le dio a Apolo su lira, recién inventada. En el primitivo arte griego, se representaba a Hermes como un hombre maduro y barbado; en el arte clásico, como un joven atlético, desnudo e imberbe como puede comprobarse en el Hermes de Praxíteles, en Olimpia





DIONISIO

Dioniso, dios del vino y del placer, estaba entre los dioses más populares.
Los griegos dedicaban muchos festivales a este dios telúrico, y en algunas regiones llegó a ser tan importante como Zeus.
A menudo lo acompañaba una hueste de dioses fantásticos que incluía a sátiros, centauros y ninfas.
Los sátiros eran criaturas con piernas de cabra y la parte superior del cuerpo era simiesca o humana.
Los centauros tenían la cabeza y el torso de hombre y el resto del cuerpo de caballo.
Las hermosas y encantadoras ninfas frecuentaban bosques y selvas.






OTRAS DIVINIDADES

CELESTES

Incluimos en este grupo por un lado a los que personifican fenómenos atmosféricos, y por otro a divinidades que habitan en el Olimpo ejerciendo funciones secundarias, como servidores de los grandes olímpicos:

HELIO:
Es hijo de los Titanes Hiperión y Tía y hermano de Selene y Eos. Personificación del Sol, recorre cada día el cielo en su carro arrastrado por caballos, desde donde ve todo lo que ocurre sobre la tierra: el adulterio de Afrodita y Ares (según la Odisea, canto (VIII), el rapto de Perséfona por Hades (según el Himno Homérico a Deméter).
Cuenta Píndaro en la Olímpica VII que le correspondió en el reparto de tierras hecho por Zeus la isla de Rodas, que aún no había emergido de las aguas. Instalado allí se casó con la ninfa Rode, personificación de la isla, con la que tuvo siete hijos, llamados generalmente Helíadas.
Se le atribuyen también otros muchos hijos, algunos importantes en la mitología, como Pasífae, Eetes (padre de Medea) y Faetón.
Éste en una ocasión pidió a su padre conducir su carro un solo día, con lo que ocasionó un terrible desastre universal al ser incapaz de controlarlo y abrasar cielo y tierra.

SELENE:
Hija también de Hiperión y Tía, es la personificación de la Luna.
Recorre el cielo en su carro o montada sobre un caballo. Fue asociada a menudo a Hécate y a Ártemis, como su hermano Helio lo fue a Apolo. Se la invocaba en los partos y en rituales mágicos, como se ve en uno de los Idilios de Teócrito, "Las Hechiceras".
Su leyenda más conocida es transmitida ya en época tardía (por ejemplo, en los Diálogos de los dioses de Luciano): su amor por el bello pastor Endimión, que consiguió de Zeus permanecer eternamente joven, dormido, pero con los ojos abiertos para contemplar a su amada Selene.

EOS:
Asimismo hija de Hiperión y Tía, es la personificación de la Aurora. Como sus hermanos Helio y Selene recorre el cielo en un carro arrastrado por caballos. Ella abre las puertas del Día precediendo al Sol.
En tal función, como divinidad que trae la luz del nuevo día, es citada constantemente en Ilíada y Odisea. Sus mitos están casi siempre relacionados con historias de amor en que ella persigue a un bello joven mortal y lo rapta: Céfalo, Titono, Orión, Clito (siendo mencionado, escuetamente, el rapto de estos dos últimos en la Odisea, en cantos V y XV respectivamente). En cuanto a la leyenda de Titono, la sabemos por el Himno Homérico a Afrodita: Eos, que se ha llevado al troyano Titono a vivir con ella, pide a Zeus la inmortalidad para su amado, pero se olvida de pedir también la eterna juventud, por lo que Titono va progresivamente envejeciendo durante toda la eternidad, siendo entonces rechazado por Eos. Como se cuenta en la Teogonía, de su unión con Astreo, hijo de los Titanes Crío y Euribía, nacieron los vientos útiles a los mortales:
Céfiro, Noto y Bóreas, que, a semejanza de su madre, raptó a la princesa ateniense Oritía (como cuenta Platón en el Fedro). También engendraron Eos y Astreo a las estrellas del cielo. Otro hijo suyo, concebido de Titono (también se dice en la Teogonía), es Memnón, rey de los etíopes.
Éste murió a manos de Aquiles en la Guerra de Troya, lo que repetidamente menciona Píndaro en sus Odas. Son epítetos suyos característicos y muy expresivos de su función: "la de los rosados dedos", "la del velo de azafrán", "la que nace temprano".

IRIS:
Hija de Taumante -hijo de Gea y Ponto- y de la Oceánide Electra, es la mensajera divina (como tantas veces aparece en la Ilíada), enviada por Zeus o por Hera.
Por ello se la representa alada, y, por otra parte, se la considera la personificación del arco iris, el cual, como ella, enlaza la tierra con el cielo. Sus epítetos hacen referencia a su calidad de mensajera, a su rapidez: "la de pies ligeros", "la de pies ligeros como el viento", etc.

PLEYADES:
Hijas del Titán Atlas y de la Oceánide Pleíone. Eran siete, de las que la más importante es Maya, a quien Zeus hizo madre del dios Hermes. Casi todas las demás también se unieron a dioses olímpicos, dando origen a héroes fundadores de importantes estirpes: la de los reyes de Troya, la de los de Esparta, etc. De esto nos habla el Catálogo de las mujeres (o Eeas) atribuido a Hesíodo.
Estas jóvenes fueron metamorfoseadas en estrellas, porque Zeus se compadeció de ellas cuando huían de la persecución amorosa de Orión.

GRACIAS o CÁRITES:
Hijas de Zeus y de la Oceánide Eurínome, son tres jóvenes asociadas a la belleza y al arte. Reciben los nombres de Aglaya, Eufrosine y Talía.
Acompañan especialmente a la diosa Afrodita y se ocupan de adornarla, así como a otros personajes femeninos, como a Pandora (según Trabajos y Días de Hesíodo).

HORAS:
Hijas de Zeus y de la Titánide Temis, son también tres jóvenes, que personifican las estaciones del año y las horas del día. Acompañan asimismo a menudo a otros dioses. También ellas adornan a Pandora, según Hesíodo. Por otra parte, en la Ilíada de Homero son las que abren las puertas del Olimpo.
Sus nombres son Irene (="Paz"), Eunomía (="Buen orden") y Dike (="Justicia").

MUSAS:
Hijas de Zeus y de la Titánide Mnemósine (=“Memoria”), eran nueve, aunque existen otras versiones que les atribuyen distinto número.
Son las protectoras de las manifestaciones proféticas, poéticas y artísticas, inspirando todas ellas su arte a los poetas (como cuenta Hesíodo en el proemio de la Teogonía, en donde les dedica un extenso himno), pues es tardía ya la distinción de una Musa diferente para cada una de las artes.
Suelen acompañar al dios Apolo, al son de cuya lira cantan y danzan en corro amenizando las fiestas Olímpicas (según nos muestran, por ejemplo, la Ilíada -en pasajes como el que cierra el canto I- y el Himno Homérico a Apolo). A menudo también participan con ellas las Gracias y las Horas.

HEBE:
Hija de Zeus y de Hera, es la personificación de la juventud. Su función es la de servir a los otros dioses, escanciando el néctar o conduciendo el carro de Hera, por ejemplo (tal como aparece en la Ilíada).
Fue dada en matrimonio a Heracles cuando éste ascendió al Olimpo divinizado.

ILITIA:
También hija de Zeus y de Hera. Diosa protectora de los partos, que, fiel a su madre, Hera, deja de asistir a las parturientas odiadas por ésta, amantes de Zeus generalmente.
Los alumbramientos se retrasan entonces y resultan muy dolorosos, como el de Leto. O, en el caso del parto de Alcmena, ocasiona que el hijo de ésta -Heracles- nazca después de su primo Euristeo y que tenga que quedar por ello sometido a él.



AGRESTES

Incluimos aquí divinidades de la naturaleza, que habitan en los campos y bosques y que suelen aparecer agrupadas, encontrándose sólo en raras ocasiones como personajes individuales. Algunos acompañan a menudo a otros dioses también relacionados con la naturaleza, como Ártemis o Dioniso:

NINFAS:
Son divinidades campestres, de número indeterminado, que personifican las fuerzas naturales y habitan las montañas (como ya nos cuenta Hesíodo en el principio de la cosmogonía, en la Teogonía).
Según algunas fuentes (por ejemplo el Himno Homérico a Afrodita) están tan vinculadas a la naturaleza que la vida de cada ninfa está ligada a la de un árbol pues nace y muere a la vez que él. Pero según otras versiones son inmortales.
En algunos casos se les da un nombre más específico según el lugar donde habitan: así las Náyades son las Ninfas de ríos y fuentes, las Dríades y Hamadríades las protectoras de los árboles en los bosques etc. Con frecuencia acompañan a dioses también relacionados con el ámbito campestre, como Ártemis, Hermes, Dioniso o Pan.

SÁTIROS Y SILENOS:
Divinidades masculinas que habitan en bosques y montañas. Suelen acompañar al dios Dioniso y participar en sus orgías bebiendo y danzando, y también acostumbran a perseguir con desenfreno a las ninfas y ménades, dado su proverbial carácter lascivo.
Se les representa por lo general como hombres con rasgos de macho cabrío y a veces con exagerados atributos masculinos.

CENTAUROS:
Eran hijos de Ixión y de Néfele, según la versión más conocida.
Seres mortales mitad hombre mitad caballo, tenían costumbres primitivas y vivían en las montañas.
Es famosa la llamada Centauromaquia, guerra que sostuvieron contra el pueblo de los Lapitas y en la que fueron vencidos por éstos.
El motivo fue que en las bodas del rey lapita, Pirítoo, con Hipodamía se emborracharon e intentaron raptar a las mujeres y violar a la novia. También es célebre la lucha de Heracles contra los Centauros.

NESO:
Ocasionó la muerte de Heracles con su sangre ponzoñosa, de la que impregnó una túnica cuando agonizaba.
Heracles le había herido fatalmente por haber él intentado violar a su esposa, Deyanira, y Neso se vengó entregando a ésta la túnica y diciéndole engañosamente que poseía poderes mágicos para atraer el amor.
Pasado el tiempo, Deyanira, celosa, recurrió a este supuesto encantamiento haciendo que Heracles vistiera la túnica corrosiva, y cuando supo su funesto efecto se suicidó (todo esto se cuenta en la tragedia Las Traquinias de Sófocles).

QUIRÓN:
Hijo de Crono y de la Oceánide Fílira.
Era sabio y conocedor del arte de la medicina, de la caza y de la música, por lo que se le encomendó educar a diversos héroes: Acteón, Eneas, Jasón, Aquiles e incluso al dios Asclepio, al que instruyó en los conocimientos de medicina.

PAN:
Hijo de Hermes y de la ninfa Dríope, o, según otras versiones, de Zeus o de algún otro dios. Es una divinidad campestre, de los pastores, originaria de la región de Arcadia, la tierra pastoril por excelencia.
Su carácter es lascivo y juguetón, lo que le hace perseguir constantemente a las ninfas. Así pues, su imagen habitual es vagando por los montes junto con las ninfas y tocando el caramillo (como se le presenta en el Himno Homérico a Pan).
Una historia de época tardía nos cuenta el origen de su instrumento musical, la siringe, relacionado con su amor por una ninfa, Siringe, a la que persiguió. Ella, al huir de él pidió auxilio a los dioses, que la metamorfosearon en caña, de la que el dios fabricó el instrumento.
Otro aspecto muy importante del dios es su poder de provocar un miedo irracional y misterioso: el "pánico", derivado precisamente de su nombre. Se le representa con cuerpo muy velludo, mitad de hombre, mitad de macho cabrío.

HESPÉRIDES:
Divinidades a las que se les atribuyen distintas genealogías: como hijas de la Noche (según Hesíodo), de Zeus y Temis, u otras. Guardaban un maravilloso jardín con manzanas de oro que se hallaba en los confines del mundo y estaba consagrado a la diosa Hera. Robar tales manzanas fue el duodécimo trabajo de Heracles.
Eran tres o siete según las versiones, y se decía de ellas que tenían una voz melodiosa.




MARINAS Y ACUATICAS

Muy diversos dioses tienen relación con el mar o las aguas, aparte de su rey, Posidón. Unos son descendientes de Ponto (hijo de Gea), que personifica la fuerza del Oleaje, como divinidad primigenia.
Ponto, que se unió a su madre, Gea, tuvo cinco hijos, que son los dioses propiamente marinos más antiguos: Nereo, Forcis, Ceto, Taumante y Euribia.

NEREO:
Es el mayor de los hijos de Ponto. Se le llama "el anciano del mar", y se caracteriza por su sabiduría y sus dotes proféticas. Por ello todos acudían a consultarle, entre otros el héroe Heracles, que bajó al fondo del mar y consiguió a la fuerza la información que precisaba, a pesar de las diferentes transformaciones del dios para huir de él.
Es el padre de las cincuenta Nereidas y también del joven Nerites, que fue metamorfoseado en molusco por Afrodita al no aceptar abandonar el mar para vivir con ella en el Olimpo.

ANFÍTRITE:
Pretendida por Posidón -como antes lo había sido Tetis- huyó de él; pero un sabio delfín la convenció para que le aceptara como esposo, convirtiéndose así en la soberana del mar.

TETIS:
Había sido revelado por una profecía que estaba destinada a tener un hijo más poderoso que su padre, y por eso los dioses la obligaron a casarse con un mortal, Peleo, del que intentó huir metamorfoseándose en seres muy diversos. Pero fue inútil. Finalmente se casaron, siendo su boda una de las más célebres en la Mitología, al asistir a ella todos los dioses.
Tetis y Peleo fueron los padres del héroe Aquiles, al que ella intentó por diferentes medios hacer inmortal, aunque siempre fracasó.
Según la versión más conocida -transmitida ya en época tardía- para ello sumergió al niño en la laguna Estigia, sujetándole por el talón; de modo que esta parte de su cuerpo resultó la única vulnerable y, por eso, la herida en esa zona precisa causó su muerte. Según otra versión, introdujo a Aquiles niño en el fuego para lograr su inmortalidad; pero, al ser descubierta por Peleo, éste se lo impidió, y la diosa abandonó su hogar terreno y volvió al fondo del mar con su padre y sus hermanas.
Sin embargo cuidaba siempre, solícita y amorosa, de su hijo. Así se muestra en la Ilíada, particularmente en los cantos I, XVIII, XIX y XXIV, y también en el canto XXIV de la Odisea. En la tragedia Andrómaca de Eurípides Tetis finalmente anuncia que hará inmortal tanto a su hijo, tras su muerte en la guerra de Troya, como a su esposo. Asimismo en distintos pasajes de las Odas de Píndaro aparecen ésta y otras historias referentes a Tetis y su relación con Peleo y Aquiles.

PROTEO:
Su misión principal consiste en cuidar de los rebaños de focas pertenecientes a Posidón. Posee facultades proféticas, atributo muy característico entre los dioses del mar, como lo es también el metamorfosearse para evitar transmitir a los hombres sus conocimientos sobrenaturales.
Así se nos narra en la homérica Odisea (canto IV), en donde aparece finalmente ayudando al héroe Menelao tras haberle rehuído en un principio.

TRITÓN:
Hijo de Posidón y Anfítrite. Está encargado de hacer resonar una carcola a modo de trompeta para anunciar la llegada de su padre. De él derivan los Tritones.

GLAUCO:
Era un pescador, humano y mortal en su origen, hijo de Posidón y de una náyade según algunas versiones. Fue convertido por virtud de unas hierbas mágicas en inmortal.
Pero ya no pertenecen al mar exactamente otras divinidades acuáticas, como son los descendientes de Océano.
Éste es un Titán, hijo de Urano y Gea, al que lo griegos consideraban un gran río que rodeaba la tierra:

OCEÁNIDES:
Hijas de Océano y Tetis, una Titánide también hija de Urano y Gea, a la que no hay que confundir con la otra Tetis, la Nereida.
Eran tres mil según Hesíodo en la Teogonía, que las hace hermanas de los Ríos, añadiendo el poeta que la más sobresaliente de ellas es Éstige.
Entre otras Oceánides destacan Metis (la primera esposa de Zeus, madre de Atenea), Dóride (esposa de Nereo y madre de las Nereidas), Clímene (madre de Prometeo y Atlas), Eurínome (madre de las Gracias), Perse (madre, en unión con Helio, de Circe y de Pasífae, entre otros).

RÍOS:
Llamados también Oceánidas, son los hijos varones de Océano y Tetis.
Son dioses que personifican las corrientes fluviales que surcan la tierra y que asimismo participan en conocidas leyendas. De ellos los más célebres son Alfeo, Aqueloo, Enipeo, Ínaco, etc..

SIRENAS:
Hijas del río Aqueloo, también tienen relación con el mar aunque no habitan en sus profundidades. En la Odisea (canto XII), que es la fuente más antigua que tenemos de ellas, Homero dice que vivían en una isla y que con su canto maravilloso atraían a los navegantes haciéndoles perecer; pero no describe su aspecto.
Sin embargo, en el arte griego se las representa como mujeres con cuerpo de ave, y es sólo ya tardíamente cuando se las representa como mujeres-pez. Según las versiones su número oscila, aunque lo más frecuente es considerar que son dos o tres.




INFERNALES

En el mundo subterráneo, el Hades, en donde reina el dios Hades -que le da su nombre- y en donde habitan los muertos, moran también otras divinidades. Asimismo hay otros personajes que por su carácter están vinculados con el mundo infernal:

PERSÉFONA:
Llamada también Core. Hija de Zeus y de Deméter, es la reina de los Infiernos. Fue raptada por Hades, por lo que su madre abandonó su tarea (hacer crecer los frutos de la tierra) y emprendió la búsqueda de la hija.
Al dejar Deméter a la humanidad sin alimentos y a los dioses sin sacrificios, consiguió que Zeus ordenara a Hades que permitiera a Perséfona marchar. Pero la joven diosa había comido un grano de granada en los Infiernos y, por eso, Hades pudo retenerla.
Aunque sólo una parte del año tiene ella que permanecer al lado de su esposo, como reina de los muertos, mientras que el resto del año vuelve con su madre, que -únicamente entonces- deja que broten las semillas y que la tierra florezca. Simboliza este mito el ciclo de las estaciones. La historia se relata en el Himno Homérico a Deméter.

HÉCATE:
Hija de los Titanes Perses y Asteria. Según se cuenta en la Teogonía, Zeus la honró sobre todos y es especialmente respetada, además de muy poderosa, abarcando su dominio tierra, mar y cielo. Ayuda de manera muy especial a los humanos que ella escoge, e incluso protege a los niños.
En el Himno Homérico a Deméter ella aparece ayudando y acompañando con antorchas a Deméter en la búsqueda de su hija Perséfona, con la que después va siempre. En este episodio vemos clara su vinculación con el mundo infernal.
Posteriormente se la considera la diosa de la magia, la terrible y siniestra "reina" de los hechiceros, que -como Medea- la sirven e invocan en sus encantamientos. Se aparece con una antorcha en la mano o en figura animal, y está relacionada con las encrucijadas.
Es identificada a menudo con Selene y con Ártemis. Se la localiza en ocasiones en los Infiernos, como vemos en el Amigo de las mentiras de Luciano. En la Teogonía no se nombra ningún hijo de ella, pero, según alguna otra fuente, es la madre del monstruo Escila.

ERINIAS:
Nacieron de las gotas de sangre de los genitales cortados de Urano que, al derramarse, fecundaron a Gea, la Tierra (como narra Hesíodo en la Teogonía). Pero según otras versiones son hijas de la Noche.
Se encargaban de velar por el orden y estabilidad de la sociedad y de vengar los crímenes contra la familia. Por ello atormentan a Orestes tras haber matado éste a su madre, Clitemestra (lo que da tema a la tragedia de Esquilo Las Euménides, en donde se las describe negras y repugnantes).
Se las sitúa también en los Infiernos, especialmente en época posterior.

MOIRAS:
Diosas del destino. Eran hijas de la Noche (según Hesíodo) o, según otra versión, de Zeus y Temis. Eran tres: Cloto, Láquesis y Átropo. Se las suele representar como hilanderas, ya que ellas van hilando y cortan, según su voluntad, el hilo de la vida de cada mortal.

KERES:
Divinidades aladas maléficas, confundidas a veces con las Erinias y con las Moiras, pues, como ellas, tenían que ver con el destino de los mortales. En el Escudo de Heracles atribuido a Hesíodo se las describe clavando sus garras y chupando la sangre de los caídos en el combate.

CERBERO:
Hijo de los monstruos Equidna y Tifón. Es un perro de tres cabezas y lomo erizado de serpientes que guardaba las puertas del Hades (el Infierno). En robarlo de allí para llevárselo a Euristeo consistió el undécimo trabajo de Heracles.

CARONTE:
Es el barquero del Hades, que en su barca traslada a los muertos hasta el interior del Hades a través de los ríos infernales: el Aqueronte, el Cocito y el Piriflegetonte, así como la laguna Éstige o Estigia (de este modo lo atestigua ya la tragedia Alcestis de Eurípides).
Cobraba a sus pasajeros el "peaje", y a ello se debe la costumbre de colocar una moneda -un óbolo- en la boca del muerto al hacerle las honras fúnebres.

ESTIGIA (o ÉSTIGE):
Hija de Océano y Tetis, es la más importante de entre las tres mil Oceánides.
Personifica la laguna o río de los Infiernos, cuyas aguas pantanosas tenían que atravesar los muertos en la barca de Caronte.
Como nos cuenta la Teogonía, Zeus la honró de manera especial haciendo que sus aguas sirvieran para expresar el juramento más solemne entre los dioses, que sufrirían terribles castigos si los violaran. Es madre de Nice (Victoria).



OTROS DIOSES


Existen aún otros dioses de cierta relevancia en el mito. Entre ellos, algunos de los Titanes de la segunda generación:


LETO:

Hija del Titán Ceo y de la Titánide Febe. Concibió de Zeus a Apolo y a Ártemis. Víctima de los celos de Hera, por orden de ésta ninguna tierra la acogía para el alumbramiento, hasta que al fin lo hizo la rocosa y estéril isla de Delos. Las penalidades de la pobre madre, errante primero y sufriendo después intensos dolores de parto durante nueve días, se describen en el Himno Homérico a Apolo (parte Delia), y también en el Himno a Delos de Calímaco.
Sus hijos siempre se encargaron de defenderla y vengar las afrentas contra ella. Como ocurrió en el caso de Níobe, que se jactaba de tener más hijos que Leto, por lo que Apolo y Ártemis mataron a los Nióbidas: Apolo a los seis varones y Ártemis a las seis hembras (así nos lo atestigua la Ilíada, canto XXIV). También, según algunas versiones, mataron al gigante Ticio por haber intentado forzarla, siendo relatado en la Odisea el tormento que éste sufrió en los Infiernos por tal delito: un águila le roía eternamente el hígado, pena semejante a la de Prometeo.
Por otra parte, los hijos del Titán Jápeto y de la Oceánide Clímene son famosos fundamentalmente por los castigos y fatigas a que fueron sometidos (como se narra en la Teogonía):

ATLAS (o ATLANTE):
Por haber luchado al lado de los Titanes contra los hijos de Crono fue condenado por Zeus a sostener el cielo sobre sus hombros.
Se hallaba a la entrada del país de las Hespérides, en los confines del mundo, a donde llegó Heracles en uno de sus trabajos, relevándole durante un tiempo de su pesada carga.

MENECIO:
Por la misma razón fue fulminado por el rayo de Zeus y arrojado a los Infiernos.

EPIMETEO:
Resultó perjudicial para los hombres por haber aceptado como regalo de Zeus a la primera mujer, Pandora.
Y fue éste un regalo nefasto, pues ella destapó con sus propias manos una vasija que contenía todos los males, que se esparcieron entonces sobre los hombres (tal es la versión que da Hesiodo en Trabajos y dias).

PROMETEO:
Se enfrentó con Zeus para beneficiar a los hombres: primero lo engañó al instaurar los sacrificios que garantizaban las relaciones de hombres y dioses, pues al sacrificar un buey incitó con trampas a Zeus a escoger la peor parte.
Entonces Zeus, en represalia, privó a los hombres del fuego, por lo que Prometeo -engañándole por segunda vez- robó para éstos unas chispas del fuego que guardaban los dioses.
Zeus obró en consecuencia: por un lado, encargando a Hefesto fabricar a la primera mujer -un "bello mal"- para castigar a los hombres; y, por otro, contra el propio Prometeo, dejándole encadenado en el Cáucaso, donde un águila le devoraba el hígado, que se regeneraba cada día. Tras siglos de tortura, al fin Heracles mata al águila y lo libera.
Su historia se relata en la Teogonía, y, después, en la tragedia Prometeo encadenado de Esquilo, entre otras obras.

CIRCE:
Hija de Helio y de la Oceánide Perse. Famosa y temible maga, vive apartada en su isla de Eea, a la que llegan en su peregrinar por el mar Ulises y sus compañeros.
A algunos de éstos los convierte en animales; pero Ulises, gracias a los consejos de Hermes, se hace inmune a sus poderes y la obliga a romper el hechizo (siendo éste uno de los episodios más representativos de la Odisea, canto X).
Después Ulises permanece allí un año, unido amorosamente a Circe, que, a su marcha, le da muy útiles consejos para el resto del viaje, acerca de cómo salvar los múltiples peligros que le aguardan y cómo, incluso, acceder al umbral del Hades para entrar en contacto con los muertos y poder consultar así al adivino Tiresias sobre su regreso al hogar (tema éste del canto XI de la Odisea).
También llegó a su isla el héroe Jasón con Medea y los Argonautas (como cuenta Apolonio de Rodas en las Argonáuticas).

CALIPSO:
Según algunos es también hija de Helio y Perse, aunque según otra versión, de Atlas y de una de las Pléyades. Vivía en su isla, la paradisíaca Ogigia, a donde fue a parar Ulises tras naufragar y perder a sus compañeros.
Se enamoró de él y lo retuvo siete años, ofreciéndole incluso la inmortalidad, hasta que Zeus ordenó por medio de Hermes que lo dejara marchar (así se cuenta en la Odisea, canto V).

ASCLEPIO:
Hijo de Apolo y de la mortal Corónide, es el dios de la Medicina, arte que hereda de su padre.
De niño fue encomendado al cuidado del centauro Quirón. También sus hijos fueron médicos famosos: Macaón y Podalirio, que intervinieron en la guerra de Troya (como encontramos en la Ilíada).
Su arte era tan poderosa que llegó incluso a resucitar a los muertos, por lo que fue fulminado por el rayo de Zeus, al contravenir las leyes naturales (según se cuenta en la tragedia Alcestis de Eurípides). A él estaba consagrado el famoso santuario de Epidauro, en donde se decía que se realizaban curaciones milagrosas (como vemos parodiado en la comedia de Aristófanes Pluto ="Dinero").

EROS:
Terminamos con este dios tan especial. En Homero no aparece personificado, sino que "eros" designa sólo el concepto del sentimiento amoroso.
Pero sí se halla personificado en la Teogonía de Hesíodo, en donde es uno de los dioses primigenios, nacido espontáneamente antes que casi todos los otros dioses, porque él simboliza la fuerza que hace que se unan las parejas divinas para la procreación. Ya posteriormente hay distintas versiones sobre su nacimiento.
Según la más conocida es hijo de Afrodita, siendo esta interpretación ya casi unánime desde época helenística. Uno de los pasajes más significativos en que aparece está en las Argonáuticas (canto III) de Apolonio de Rodas.
En todo caso Eros acompaña siempre a Afrodita, porque ambos son los dioses que infunden el amor y el deseo en todos los seres.
Por otra parte, original y llena de simbolismos es la visión que de Eros ofrece Platón en el Banquete, para dar -desde la perspectiva filosófica- la máxima relevancia a la fuerza de amor.





MONSTRUOS Y SERES FABULOSOS

En la Mitología griega los monstruos son seres divinos, generalmente inmortales aunque no siempre, pues a algunos les dieron muerte célebres héroes. Como en otras mitologías la monstruosidad podía consistir en una exageración de partes de sus cuerpos -tener tres cabezas por ejemplo- o, por el contrario, en una disminución -un solo ojo-. Muy frecuentemente eran seres híbridos en los que se mezclaban partes de distintos animales o se combinaba parte humana y parte animal: por ejemplo, una parte superior femenina bella y una parte inferior de animal, como Equidna y la Esfinge, o una cabeza de toro y un cuerpo de hombre, como el Minotauro. Estos seres híbridos parece que los griegos los tomaron de los mitos orientales. Muchos de estos seres monstruosos y fabulosos pertenencen a la descendencia de Gea y Ponto. Otros proceden de otras líneas genealógicas. Los descendientes de Forcis y Ceto -hijos a su vez de Gea y Ponto- aparecen en la Teogonía en un célebre pasaje que se ha llamado "Catálogo de monstruos". Son los siguientes:

PEGASO:
Caballo alado hijo de la Gorgona Medusa y del dios Posidón; nació del cuello cercenado de su madre cuando Perseo le cortó la cabeza. Fue célebre porque en él montaba el héroe Belerofontes.

GERIÓN (o GERÍONES):
Hijo de Crisaor -otro hijo de Posidón y Medusa- y de la Oceánide Calírroe. Era un ser gigantesco con tres cabezas y tres cuerpos hasta la cintura.
Vivía en la isla de Eriteya, donde cuidaba unos bueyes que robó Heracles en su décimo trabajo tras luchar con él y matarlo.

EQUIDNA:
Es hija también de Crisaor y Calírroe o de Forcis y Ceto según otras opiniones. Era un ser híbrido, mujer hermosa de cintura para arriba y con una cola de serpiente.
Unida a Tifón (un hijo de Gea y Tártaro, gigantesco y con serpientes surgiendo de todas partes de su cuerpo) inició una descendencia de seres monstruosos: Orto, Cerbero e Hidra, la cual a su vez engendrará más monstruos.

ORTO (u ORTRO):
Perro de dos cabezas que vigilaba los rebaños de Gerión y que fue también muerto por Heracles.

CERBERO:
El perro de tres cabezas que guardaba las puertas del Hades, del que ya hemos hablado.

HIDRA DE LERNA:
Ser espantoso con cuerpo de perro y nueve cabezas de serpiente -o muchas más según otras versiones- que se reproducían inmediatamente cuando eran cortadas, destilando además un veneno mortal. Fue criada por la diosa Hera. Dar muerte a este monstruo fue el segundo trabajo de Heracles.

QUIMERA:
Hija de Hidra (o de Equidna, quizá, según otra interpretación del pasaje poco claro de la Teogonía), es un monstruo híbrido con parte de león, parte de cabra y parte de serpiente, que echaba fuego por su boca.
Fue muerta por el héroe Belerofontes montado sobre el caballo Pegaso.

ESFINGE:
Hija de Quimera y Orto, tiene rostro de mujer, cuerpo de león y alas.
Su leyenda está vinculada a la del héroe Edipo, que la venció descifrando el enigma que ella proponía, provocando así la muerte de ésta (como se menciona reiteradamente en la tragedia Edipo Rey de Sófocles).

LEÓN DE NEMEA:
Hijo también de Quimera y Orto, era un león gigantesco y de piel invulnerable. Lo mató Heracles en su primer trabajo, y desde entonces al héroe le sirvió de vestidura la prodigiosa piel.
Otros monstruos muy conocidos están relacionados con el mar aunque ya no son de la genealogía de Ponto:



ESCILA:
Monstruo marino de ascendencia incierta, con seis cabezas de perro, doce patas y afilados dientes. Habitaba en una cueva frente a Caribdis desde donde devoraba a los marineros que tenían que pasar cerca de ella. Ésta es la versión de la Odisea de Homero (canto XII).
Versiones posteriores (por ejemplo la de las Argonáuticas de Apolonio Rodio) la presentan como una bella mujer híbrida que posee una cola de pez y unas cabezas de perro que nacen alrededor de su cintura; y ésa es la imagen habitual de ella en el arte.

CARIBDIS:
Personificación de un remolino que sorbía todo a su alrededor, representaba también un gran peligro para los navegantes (tal como aparece en la Odisea, canto XII).
A ella y a Escila se las situaba a ambos lados del Estrecho de Mesina.

POLIFEMO:
Hijo de Posidón, es uno de los Cíclopes, pero distintos de los hijos de Gea y Urano.
Era un ser gigantesco con un solo ojo en medio de la frente. Habitaba en una isla -identificada generalmente con Sicilia- donde se dedicaba a cuidar de sus rebaños de ovejas.
Aparece en la Odisea de Homero (canto IX), en la que se relata cómo, tras haber devorado a varios de los compañeros de Ulises, éste le venció clavándole una estaca ardiendo en el único ojo.

GORGONAS:
Hijas también de Forcis y Ceto, eran tres hermanas terribles, de cabeza poblada de serpientes y mirada que convertía en piedra. Dos de ellas eran inmortales, Esteno y Euríale, pero Medusa era mortal y fue decapitada por el héroe Perseo, que utilizó su cabeza como arma infalible en sus sucesivas aventuras.
Finalmente se la entregó a la diosa Atenea, y ésta la colocó en su égida. De su cuello al ser cortado nacieron el caballo Pegaso y el guerrero Crisaor. Se podrían añadir otros grupos de seres monstruosos colectivos de los que ya hemos hablado como habitantes de los Infiernos (Erinias), del mar (Sirenas) o de la tierra (Centauros).

LAMIA:
Bella mujer, amada por Zeus, fue castigada por Hera y se convirtió en un monstruo que podía quitarse y ponerse los ojos a voluntad.
De ella se decía que raptaba a los niños para chuparles la sangre, y con su nombre las nodrizas asustaban a los más pequeños.

HARPÍAS:
Hijas de Taumante -hijo de Gea y Ponto- y de la Oceánide Electra. Eran dos: Aelo y Ocípete (según Hesíodo en la Teogonía), cuyos nombres aluden a su carácter de fuerzas naturales, identificadas con los vientos tempestuosos. Según otras versiones había una tercera: Celeno.
Es conocido el mito del suplicio con el que torturaban al adivino ciego Fineo, al que arrebataban la comida y se la ensuciaban con sus excrementos, no dejándole así alimentarse. Al fin le liberaron los Boréadas -los hijos de Bóreas- cuando acompañaban a Jasón en la expedición de los Argonautas (como cuenta Apolonio de Rodas en las Argonáuticas).
Se les representa como mujeres aladas o como aves con cabeza de mujer, que a menudo transportan las almas de los muertos.

GRAYAS (o GREAS):
Hijas de Forcis y Ceto –hijos a su vez de Gea y Ponto-.Eran dos según la Teogonía de Hesíodo, o tres según otras versiones.
Ancianas ya desde el día de su nacimiento, poseían un solo ojo y un solo diente para todas, que Perseo les arrebató para obligarlas a ayudarle a encontrar a las Gorgonas.

MINOTAURO:
Con cuerpo de hombre y cabeza de toro. Era hijo de Pasífae -esposa del rey Minos de Creta- que se había unido a un toro prodigioso surgido del mar por obra de Posidón.
Vivía en el Laberinto de Creta, en donde exigía periódicamente el sacrificio de un grupo de jóvenes atenienses. Allí fue muerto por el héroe Teseo con la ayuda de la enamorada princesa Ariadna y su famoso hilo.
También podemos considerar dentro de la categoría de monstruos a algunos que, sin tener parentesco divino, poseían características terroríficas y eran utilizados para asustar a los niños a modo de “Cocos”, como Mormo, Empusa y Lamia.